martes, 25 de junio de 2013

Aparato Digestivo - Función - Enzimas que actúan. Com o se produce la Digestión- La Fermentación, Putrfacción y sus consecuencias - Porqué no deben mezclarse las comidas.

1). Aparato DIGESTIVO, COMO Funciona, y las enzimas que actúan en cada[g1]  órgano.

Enzimas Digestivas:
Son proteínas complejas que participan en la digestión y asimilación de los nutrientes. Estas enzimas se localizan en el interior de las células que se encuentran en todos los órganos que intervienen en la digestión, como son el estómago, el intestino delgado o la boca entre otros.
Podemos llevar una dieta equilibrada pero no ser adecuada por sufrir algún tipo de alteración gástrica que impide el aprovechamiento de los nutrientes de nuestra alimentación. Estas sustancias de naturaleza proteica, actúan de una manera muy específica sobre cada nutriente para que así puedan ser aprovechados a nivel celular, pero una alteración de las enzimas digestivas no permite que nuestro organismo reciba los nutrientes necesarios.

A pesar de ser unas 3.000 enzimas las que intervienen en la digestión, éstas se dividen en tres grupos generales, proteolíticas, lipasas y amilasas. El problema aparece cuando nuestro organismo no produce una adecuada cantidad de algún tipo de enzima y da absolutamente igual lo que ingiramos, podemos pensar que lo que comemos es lo adecuado, pero el hecho de no poder aprovechar los nutrientes hace que tengamos una carencia o déficit nutricional.
La función de las enzimas digestivas es apurar las reacciones químicas, experimentan reacciones de desembalaje, debido a la acción de diversas enzimas. Son específicas para cada tipo de nutriente por lo que sin ellas la digestión no ocurriría
a)      Tipos de enzimas digestivas
Existen alrededor de 20 tipos de enzimas clasificadas en 3 grupos principales:
1.      Lipasas
Las lipasas son enzimas específicas originadas en el páncreas que poseen la función de disociar los enlaces covalentes entre lípidos complejos llevándolos al estado de gliceroles y ácidos grasos asimilables por el organismo. Existen 3 tipos de lipasa: bucal, pancreática e intestinal.
2.      Péptidasas o Proteasas
Este grupo enzimático, que se origina en el estómago o en el páncreas, posee la capacidad de actuar sobre los enlaces peptídicos de las macromoléculas proteicas reduciéndolas a monómeros orgánicos denominados aminoácidos.
3.      Amilasas o Ptialinas
Las denominadas amilasas son aquellas enzimas con función de romper los enlaces glucosídicos entre monosacáridos dejándolos de forma individual para ser asimilados. Hay tres tipos de amilasas dependiendo de su lugar de origen, estas son la amilasa salival, amilasa pancreática y amilasa intestinal (del duodeno).
Algunos tipos de enzimas digestivas también son secretados como precursores metabólicos.
b) Tipos de enzimas
Ptialina: la Ptialina actúa sobre los almidones y proporciona mono y disacáridos, se producen en la boca (glándulas salivales) y son conducidas para que actúe por el medio moderadamente alcalino.
Amilasa: las amilasas actúan sobre los almidones y los azucares, proporciona glucosa, se produce en él estomago y el páncreas y las condiciones para que actúe es moderadamente ácido.
Pepsina: actúa sobre las proteínas, proporciona péptidos y aminoácidos, se produce en el estomago y las condiciones para que actúe es muy ácido
Lipasa: actúa sobre las grasas, proporciona ácidos grasos y glicerina, se produce en el páncreas y en el intestino y las condiciones para que actúe en un medio alcalino y previa acción de las sales biliares.
Enzimas proteolíticas
Las enzimas proteolíticas le ayudan a digerir las proteínas contenidas en los alimentos. Aunque su cuerpo produce esas enzimas en el páncreas, ciertos alimentos también contienen enzimas proteolíticas.

La papaya y la piña son dos de las fuentes de plantas más ricas, como se atestigua por su uso tradicional como "ablandadores" naturales para la carne. La papaína y la bromelina son los nombres respectivos para las enzimas proteolíticas que se encuentran en estas frutas. Las enzimas que produce su cuerpo se llaman tripsina y quimotripsina.

En la BOCA, gracias a las Glándulas Salivales se forma la saliva, en la cual se encuentra una enzima llamada AMILASA SALIVAL o PTIALINA, que actúa sobre el almidón.

En el ESTÓMAGO, donde se produce la Digestión Estomacal, se encuentran varias Enzimas. Las ENZIMAS presentes en el Jugo Gástrico son:

a) La RENINA o FERMENTO LAB que actúa coagulando la Caseína (Proteína de la leche) para su posterior transformación.

b) La PEPSINA, encargada de descomponer las cadenas que constituyen las moléculas de Proteínas, fragmentándolas en moléculas más simples llamadas Polipéptidos.

En el DUODEN0 las ENZIMAS que se encuentran en el Jugo Intestinal son:
a) AMILASA que actúa sobre el Almidón

b) SACARASA que actúa sobre la Sacarosa o azúcar común.

c) MALTASA que actúa sobre la Maltosa.

d) LACTASA que actúa sobre la Lactosa o Azúcar de leche transformándola en sencillas moléculas de Monosacáridos.

En el YEYUNO-ILEON se produce la DIGESTIÓN INTESTINAL que consiste en transformar el Quimo en una sustancia líquida llamada QUILO, por acción del Jugo Intestinal. Bilis y Juego Pancreático. Las gotitas de grasa que se habían originado en el Hígado por acción de la Bilis, son descompuestas por acción de una Enzima, la ESTEAPSINA o LIPASA PANCREÁTICA que las transforma en ÁCIDOS GRASOS y GLICERINA. La transformación de Proteínas que se había iniciado en el Estómago continúa por acción de 2 Enzimas: la EREPSINA del Jugo Intestinal y la TRIPSINA contenida en el Jugo Pancreático, las que descomponen a los Polipéptidos en moléculas sencillas de Aminoácidos, que luego mediante el proceso de ABSORCIÓN, las sustancias digeridas pasan desde el intestino delgado al aparato circulatorio por ósmosis a través de sus Microvellosidades intestinales ubicadas en el Yeyuno-Íleon y ASIMILACIÓN que es el pasaje por ósmosis de las sustancias alimenticias desde los capilares sanguíneos hacia las células de los tejidos del cuerpo.

1)      ¿Dónde se desintegran los CARBOHIDRATOS – PROTEÍNAS – LEGUMBRES – AZUCARES –
FRUTAS- VERDURAS en mi aparato Digestivo?
El aparato digestivo está formado por el tracto digestivo, una serie de órganos huecos que forman un largo y tortuoso tubo que va de la boca al ano, y otros órganos que ayudan al cuerpo a transformar y absorber los alimentos.
Los órganos que forman el tracto digestivo son la boca, el esófago, el estómago, el intestino delgado, el intestino grueso (también llamado colon), el recto y el ano. El interior de estos órganos huecos está revestido por una membrana llamada mucosa. La mucosa de la boca, el estómago y el intestino delgado contiene glándulas diminutas que producen jugos que contribuyen a la digestión de los alimentos. El tracto digestivo también contiene una capa muscular suave que ayuda a transformar los alimentos y transportarlos a lo largo del tubo.
Otros dos órganos digestivos “macizos”, el hígado y el páncreas, producen jugos que llegan al intestino a través de pequeños tubos llamados conductos. La vesícula biliar almacena los jugos digestivos del hígado hasta que son necesarios en el intestino. Algunos componentes de los sistemas nervioso y circulatorio también juegan un papel importante en el aparato digestivo.

a)      ¿Por qué es importante la digestión?

Cuando comemos alimentos como pan, carne y vegetales, éstos no están en una forma que el cuerpo pueda utilizar para nutrirse. Los alimentos y bebidas que consumimos deben transformarse en moléculas más pequeñas de nutrientes antes de ser absorbidos hacia la sangre y transportados a las células de todo el cuerpo. La digestión es el proceso mediante el cual los alimentos y las bebidas se descomponen en sus partes más pequeñas para que el cuerpo pueda usarlos como fuente de energía, y para formar y alimentar las células.

b)     ¿Cómo se digieren los alimentos?

La digestión comprende la mezcla de los alimentos, su paso a través del tracto digestivo y la descomposición química de las moléculas grandes en moléculas más pequeñas. Comienza en la boca, cuando masticamos y comemos, y termina en el intestino delgado.

   1). Paso de los alimentos a través del aparato digestivo

Los órganos grandes y huecos del tracto digestivo poseen una capa muscular que permite que sus paredes se muevan. El movimiento de estas paredes puede impulsar los alimentos y los líquidos, y mezclar el contenido dentro de cada órgano. Los alimentos pasan de un órgano a otro mediante un movimiento muscular que se llama peristaltismo. La acción del peristaltismo se parece a la de una ola del mar moviéndose por el músculo. El músculo del órgano se contrae estrechándose y después mueve lentamente la porción contraída hacia la parte inferior del órgano. Estas ondas alternadas de contracciones y relajaciones empujan los alimentos y los líquidos a través de cada órgano.

El primer movimiento muscular importante ocurre cuando ingerimos alimentos o líquidos. Aunque el ingerir es parte de un proceso voluntario, en cuanto empieza se vuelve involuntaria y pasa a estar bajo el control de los nervios.
Los alimentos que acabamos de ingerir pasan al siguiente órgano que es el esófago, que conecta la garganta con el estómago. En la unión del esófago y el estómago hay una válvula en forma de anillo llamada válvula pilórica que cierra el paso entre los dos órganos. Sin embargo, a medida que los alimentos se acercan al anillo cerrado, los músculos que lo rodean se relajan y permiten el paso al estómago.
El estómago debe realizar tres tareas mecánicas. Primero, debe almacenar los alimentos y los líquidos ingeridos. Para ello, el músculo de la parte superior del estómago debe relajarse y aceptar volúmenes grandes de material ingerido. La segunda tarea es mezclar los alimentos, los líquidos y el jugo digestivo producido por el estómago. La acción muscular de la parte inferior del estómago se encarga de esto. La tercera tarea del estómago es vaciar su contenido lentamente en el intestino delgado.
Varios factores afectan el proceso de vaciar el estómago, como el tipo de los alimentos y el grado de actividad muscular del estómago y del intestino delgado. Los carbohidratos, por ejemplo, son los que pasan la menor cantidad de tiempo en el estómago, mientras que las proteínas permanecen más tiempo, y las grasas son las que pasan la mayor cantidad de tiempo. A medida que los alimentos se digieren en el intestino delgado y se disuelven en los jugos del páncreas, el hígado y el intestino, el contenido intestinal se va mezclando y avanzando para facilitar la digestión posterior.
Finalmente, todos los nutrientes digeridos se absorben a través de las paredes intestinales y se transportan a todo el cuerpo. Los productos de desecho de este proceso comprenden partes no digeridas de los alimentos, conocidas como fibra, y células viejas que se han desprendido de la mucosa. Estos materiales son impulsados hacia el colon, donde permanecen hasta que se expulsa la materia fecal durante la deposición.

 

2). La producción de los jugos digestivos

Las glándulas digestivas que actúan primero son las glándulas salivares de la boca. La saliva que producen las glándulas contiene una enzima que comienza a digerir el almidón de los alimentos y lo transforma en moléculas más pequeñas. Una enzima es una sustancia que acelera las reacciones químicas en el cuerpo.
El siguiente grupo de glándulas digestivas está en la membrana que tapiza el estómago. Éstas producen ácido y una enzima que digiere las proteínas. Una gruesa capa de moco tapiza la mucosa y evita que la acción acídica del jugo digestivo disuelva el tejido del estómago. En la mayoría de las personas, la mucosa estomacal puede resistir el jugo, a diferencia de los alimentos y de otros tejidos del cuerpo.
Después de que el estómago vierte los alimentos y su jugo en el intestino delgado, los jugos de otros dos órganos se mezclan con los alimentos para continuar el proceso. Uno de esos órganos es el páncreas, cuyo jugo contiene un gran número de enzimas que descomponen los carbohidratos, las grasas y las proteínas de los alimentos. Otras enzimas que participan activamente en el proceso provienen de glándulas en la pared intestinal.
El segundo órgano, el hígado, produce la bilis, otro jugo digestivo. La bilis se almacena en la vesícula biliar entre las comidas. Cuando comemos, la bilis sale de la vesícula por las vías biliares al intestino y se mezcla con las grasas de los alimentos. Los ácidos biliares disuelven las grasas en el contenido acuoso del intestino, casi del mismo modo que los detergentes disuelven la grasa de una sartén. Después de que las grasas se disuelven, las enzimas del páncreas y de la mucosa intestinal las digieren.

 

3). Absorción y transporte de los nutrientes

La mayoría de las moléculas digeridas de los alimentos, y el agua y los minerales provenientes de la dieta se absorben a través del intestino delgado. La mucosa del intestino delgado contiene muchos pliegues cubiertos de proyecciones diminutas llamadas vellosidades. Éstas sucesivamente están cubiertas de proyecciones microscópicas llamadas microvellosidades. Estas estructuras crean una superficie amplia a través de la cual se pueden absorber los nutrientes. Hay células especializadas que permiten que los materiales absorbidos atraviesen la mucosa y pasen a la sangre, que los distribuye a otras partes del cuerpo para almacenarlos o para que pasen por otras modificaciones químicas. Esta parte del proceso varía según los diferentes tipos de nutrientes.
Carbohidratos. La Dietary Guidelines for Americans 2005 (que en español significa pautas dietarías de 2005 para los estadounidenses) recomienda que entre el 45 y 65 por ciento de las calorías diarias provengan de carbohidratos. Algunos de los alimentos ricos en carbohidratos son el pan, las papas, los frijoles o guisantes secos, el arroz, la pasta, las frutas y los vegetales. Muchos de estos alimentos contienen al mismo tiempo fécula y fibra.
Los carbohidratos digeribles (fécula y azúcar) se descomponen en moléculas más sencillas por la acción de las enzimas de la saliva, del jugo pancreático y de la mucosa intestinal. La fécula se digiere en dos etapas: primero, una enzima de la saliva y del jugo pancreático lo descompone en moléculas de maltosa; luego una enzima de la mucosa del intestino delgado divide la maltosa en moléculas de glucosa que pueden absorberse en la sangre. La glucosa va por el torrente sanguíneo al hígado, en donde se almacena o se utiliza como fuente de energía para las funciones del cuerpo.
Los azúcares se digieren en un solo paso. Una enzima de la mucosa del intestino delgado digiere la sacarosa, también llamada azúcar común, y la convierte en glucosa y fructosa, cada una de las cuales puede absorberse en el intestino y pasar a la sangre. La leche contiene lactosa, otro tipo de azúcar que se transforma en moléculas fáciles de absorber mediante la acción de otra enzima que se encuentra en la mucosa intestinal.
La fibra no se puede digerir y pasa por el tracto digestivo sin ser transformada por las enzimas. Muchos alimentos contienen fibra soluble e insoluble. La fibra soluble se disuelve fácilmente en agua y adquiere una textura blanda, como un gel, en el intestino. La fibra insoluble, por el contrario, pasa por el intestino casi sin modificación.
Proteína. Los alimentos como carne, huevos y frijoles están formados por moléculas enormes de proteínas que deben ser digeridas por enzimas antes de que se puedan utilizar para producir y reparar los tejidos del cuerpo. Una enzima del jugo gástrico comienza la digestión de las proteínas que comemos. El proceso termina en el intestino delgado. Allí, varias enzimas del jugo pancreático y de la mucosa intestinal descomponen las enormes moléculas en unas mucho más pequeñas, llamadas aminoácidos. Éstos pueden absorberse en el intestino delgado y pasar a la sangre, que los lleva a todas partes del cuerpo para producir las paredes celulares y otros componentes de las células.
Grasa. Las moléculas de grasa son una importante fuente de energía para el cuerpo. El primer paso en la digestión de una grasa como la mantequilla es disolverla en el contenido acuoso del intestino. Los ácidos biliares producidos por el hígado disuelven la grasa en gotitas muy pequeñas y permiten que las enzimas pancreáticas e intestinales descompongan sus grandes moléculas en moléculas más pequeñas. Algunas de éstas son los ácidos grasos y el colesterol. Los ácidos biliares se unen a los ácidos grasos y al colesterol y los ayudan a pasar al interior de las células de la mucosa. En estas células, las moléculas pequeñas vuelven a formar moléculas grandes, la mayoría de las cuales pasan a los vasos linfáticos cercanos al intestino. Estos vasos llevan las grasas modificadas a las venas del tórax y la sangre las transporta hacia los lugares de depósito en distintas partes del cuerpo.
Vitaminas. Otra parte fundamental de los alimentos son las vitaminas, que se absorben en el intestino delgado. Estas sustancias químicas se agrupan en dos clases, según el líquido en el que se disuelven: vitaminas hidrosolubles (todas las vitaminas de complejo B y la vitamina C) y vitaminas liposolubles (las vitaminas A, D E y K). Las vitaminas liposolubles se almacenan en el hígado y en el tejido adiposo del cuerpo, mientras que las vitaminas hidrosolubles no se almacenan fácilmente y su exceso se elimina en la orina.
Agua y sal. La mayoría del material que se absorbe a través del intestino delgado es agua, en la que hay sal disuelta. El agua y la sal vienen de los alimentos y líquidos que consumimos y de los jugos secretados por las glándulas digestivas.

c)      ¿Cómo se controla el proceso digestivo?

1). Reguladores hormonales

Las principales hormonas que controlan las funciones del aparato digestivo se producen y se liberan a través de las células de la mucosa del estómago y del intestino delgado. Estas hormonas se liberan en la sangre del tracto digestivo, regresan al corazón y por las arterias, y de nuevo hacia el aparato digestivo, en donde estimulan la producción de los jugos digestivos y provocan el movimiento de los órganos.
Las principales hormonas que controlan la digestión son la gastrina, la secretina y la colecistocinina.
·         La gastrina hace que el estómago produzca un ácido que disuelve y digiere algunos alimentos. Es necesaria también para el crecimiento celular normal de la mucosa del estómago, el intestino delgado y el colon.
·         La secretina hace que el páncreas secrete un jugo digestivo rico en bicarbonato. El bicarbonato ayuda a neutralizar el contenido ácido del estómago cuando entran en el intestino delgado. Además estimula al estómago para que produzca pepsina, una enzima que digiere las proteínas, y al hígado para que produzca bilis.
·         La colecistocinina (“CCK” en inglés) hace que el páncreas produzca las enzimas del jugo pancreático, y hace que la vesícula biliar se vacíe. También fomenta el crecimiento celular normal del páncreas.
2). Otras hormonas del aparato digestivo regulan el apetito:
·         La grelina se produce en el estómago y el intestino delgado y estimula el apetito cuando no hay alimentos en el aparato digestivo.
·         El péptido YY se produce en el tracto digestivo en respuesta al alimento e inhibe el apetito.
Ambas hormonas actúan sobre el cerebro para regular el consumo de alimentos para obtener energía.
3). Reguladores nerviosos
Dos clases de nervios controlan la acción del aparato digestivo.
Los nervios extrínsecos (de afuera) llegan a los órganos digestivos desde el cerebro o desde la médula espinal y provocan la liberación de dos sustancias químicas: la acetilcolina y la adrenalina. La acetilcolina hace que los músculos de los órganos digestivos se contraigan con más fuerza y empujen mejor los alimentos y líquidos a través del tracto digestivo. También hace que el estómago y el páncreas produzcan más jugo digestivo. La adrenalina tiene el efecto opuesto, relajando el músculo del estómago y de los intestinos y disminuyendo el flujo de sangre a estos órganos, retardando o deteniendo la digestión.
Los nervios intrínsecos (de adentro) forman una red muy densa incrustada en las paredes del esófago, el estómago, el intestino delgado y el colon. La acción de estos nervios se desencadena cuando las paredes de los órganos huecos se estiran con la presencia de los alimentos. Liberan muchas sustancias diferentes que aceleran o retrasan el movimiento de los alimentos y la producción de jugos en los órganos digestivos.
Juntos, los nervios, las hormonas, la sangre y los órganos del aparato digestivo llevan a cabo las tareas complejas de digerir y absorber nutrientes de los alimentos y los líquidos que se consumen todos los días.

2)       La fermentación, La putrefacción y sus consecuencias:
Muchos fisiólogos mantienen que la fermentación y la putrefacción son un fenómeno normal, constante y además necesario para la digestión y la nutrición.
Es una aberración aceptar simples observaciones comunes como algo normal.
 Hoy sabemos que las bacterias de la putrefacción reducen las proteínas a aminoácidos y los destruye, generando como producto final aminoácidos y los destruye, generando como producto final los siguientes venenos: indol, escatol, fenol, ácidos, dióxidos de carbonos, hidrógeno, sulfito de hidrógeno, amoníaco, alcohol etc.
Todos estos venenos perturban y destruyen la flora intestinal dejando el intestino permeable, permitiendo el paso de estos venenos al flujo sanguíneo. 
Pregunto ¿Y la sangre por donde pasa?  Por todos lo órganos y demás partes de nuestro organismo (huesos, articulaciones, músculos, piel, aparato genital, glándulas, cerebro…) De ahí todas una sintomatología cuyo origen es, en la mayoría de los casos, un misterio que la medicina convencional no puede resolver.
Sea como sea debido a la acumulación de gases en el abdomen, el mal aliento producido por la fermentación y la putrefacción gastrointestinal, el olor fétido y desagradable de las haces y gases que se expelen, son tan indeseables como veneno que los originan.
La corriente sanguínea debería recibir agua, aminoácidos, ácidos grasos, glicerol, monosacáridos, sales minerales y vitaminas, y en ningún caso alcohol, ácidos y amoníacos.
Debemos tener claro que es posible conservar el aliento puro, no fabricar gases y fabricar haces inodoras.  Podemos quitar al cuerpo la carga de tener que oxidar y eliminar toxinas.
La digestión de los alimentos por enzimas los hace aprovechables por el cuerpo humano, mientras que su descomposición por determinadas bacterias los hace inútiles e inservibles para las necesidades del organismo.  El primer proceso proporciona elementos nutritivos como producto final, y el segundo proporciona veneno.
En definitiva para nutrirnos, los alimentos ingeridos deben digerirse y no pudrirse.
Debemos preguntarnos cuáles son las causas de la fermentación y de la putrefacción en el tubo digestivo.  Pueden ser la sobrealimentación, erróneas combinaciones de alimentos, utilizar condimentos, como el  limón, vinagre, comer bajo condiciones emocionales y físicas que retardan o suspenden la digestión (fatiga, trabajo excesivo, preocupaciones, temor, ansiedad, dolores etc.)
Millones de euros se gastan anualmente en drogas que sólo consiguen un alivio temporal a esas molestias.  Sustancias químicas para neutralizar la acidez, reabsorber los gases o aliviar dolores son utilizadas masivamente por la mayoría de la gente.  Otras sustancias como la pepsina, se utilizan en desmedidas cantidades como ayuda para facilitar la digestión.
Todos estos fenómenos son extremadamente anormales. La tranquilidad y el bienestar, y no los dolores y las molestias, son los signos de salud.  Una digestión normal no va acompañada de ninguna señal o síntoma de enfermedad.

3) ¿Por qué no deben mezclarse todos los alimentos entre sí?
Los innumerables males gástricos o indigestión, desde los más sencillos hasta los más complejos como los problemas de peso y las afecciones cardiacas están involucrados con nuestro menú diario.
Indigestión: Mala Combinación de Alimentos
Es de gran importancia poner atención en una adecuada combinación de alimentos a la hora de comer. Se ha comprobado que los alimentos combinados correctamente favorecen en todo sentido la digestión, la asimilación y el proceso de eliminación, incluso combinar bien los alimentos ayuda a combatir enfermedades, a asimilar bien todos los nutrientes de cada alimento, a equilibrar todo el organismo y hasta a mantener el peso adecuado y perder el peso no necesario.
El ser humano debe tener una alimentación sencilla, los desordenes alimenticios es producto de una mala combinación de los alimentos de nuestra dieta en la cual solemos incurrir.
La llamada indigestión se traduce en la fermentación de los vegetales y/o la putrefacción de los comestibles de origen animal. Los ácidos de las fermentaciones agrian y alteran la sangre y le restan minerales y calcio.
Sucede que cada alimento genera enzimas específicas para su eventual asimilación, y al realizar mezclas inconvenientes, producimos una reacción caótica de los mecanismos enzimáticos. Si se tiene menos de 30 años, probablemente no se hayan padecido las consecuencias de estos males, pero pasada esta brecha las cosas cambian y mucho.
Las hortalizas tienen la propiedad de combinar bien con la mayoría de los nutrientes y no causan indigestión. Incluirlas en el menú diario es una forma de evitar dedicar demasiado tiempo a pensar en incompatibilidades.
Sus vitaminas, sales minerales y agua favorecen a la absorción de las proteínas y almidones. Sin embargo, es preferible no mezclar las hortalizas, como las alverjas o los frijoles, que poseen almidones y proteínas con otros alimentos de este grupo.
Se puede pueden consumir, por ejemplo, con grasas, que no impiden el efecto de las enzimas. Las grasas por su parte inhiben la secreción gástrica, pero cuando se consumen con verduras, este efecto parece neutralizarse y la digestión de las proteínas se produce con normalidad, aunque la deglución es más lenta.
Esta es una combinación muy frecuente en la dieta mediterránea. Las frutas pueden mezclarse entre si, aunque expertos recomiendan no juntar jamás las mas dulces como el plátano con las acidas como la naranja.

¿Qué comer?
Es mejor consumir antes los alimentos de rápida digestión. Las hortalizas y las carnes magras se pueden digerir así sin que se vean perjudicados por los alimentos de digestión lenta, como el tocino, huevos, quesos grasos, aceites y mantequillas.
Una alimentación sencilla se digiere mejor. El aparato digestivo reconoce los alimentos cuando no están demasiado mezclados entre sí, así las sustancias que actúan en la digestión son diferentes para las frutas, verduras, lácteos y granos.
Si estas sustancias llamadas enzimas no actúan bien, el alimento puede no ser asimilado eficazmente por las células, entonces surge la fermentación y putrefacción de los nutrientes con la posterior intoxicación del organismo, dando lugar a la aparición de múltiples enfermedades.
Para evitar estos problemas, ingiera una comida sencilla sin mucha mezcla, por ejemplo si mezclamos frijoles con carne o queso, papa con carne, entre otras, provocamos una mala digestión, esto no ocurre así con alimentos de fácil digestión como verduras, hortalizas y frutas.
La grasa inhibe la secreción de ácido clorhídrico cuando se combina con proteínas retrasando la digestión de las mismas, permitiendo que las bacterias inicien el proceso de putrefacción, ejemplo tocinos grasosos, carnes fritas, bistec con grasa. Si no puede evitar esta combinación agregue ensalada cruda para facilitar la digestión.
La mala combinación de alimentos genera no sólo gases, acidez y flatulencia sino que produce una pérdida de sustancias nutritivas debido a que los alimentos se fermentan y se pudren en el estómago generándole trabajo extra al tubo digestivo, el cual se ve forzado a trabajar en exceso.
Momento de digerir
Una buena digestión equivale a una buena combinación de alimentos. Digamos los jugos gástricos del estómago necesitan segregar cierta acidez para digerir cada grupo de alimentos. En cuanto recibe una mala combinación de alimentos a la vez, el estómago tiene que hacer un esfuerzo tremendo por equilibrar los alimentos que se han ingerido.

Fisiológicamente, la digestión tiene un tiempo de duración de dos a tres horas, en estas condiciones de inadecuada digestión, se prolongará hasta más de ocho horas para que el estómago pueda eliminar las toxinas acumuladas por la descomposición de los alimentos.
En el transcurso de este proceso, no sólo se originan trastornos digestivos sino que también se presentan otros síntomas como cansancio, fatiga física y mental, dolores de cabeza, somnolencia, entre otros.

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