1).
Aparato DIGESTIVO, COMO Funciona, y las enzimas que actúan en cada órgano.
Enzimas Digestivas:
Son proteínas complejas que participan en la digestión y asimilación de
los nutrientes. Estas enzimas se localizan en el interior de las células que se
encuentran en todos los órganos que intervienen en la digestión, como son el
estómago, el intestino delgado o la boca entre otros.
Podemos llevar una dieta
equilibrada pero no ser adecuada por sufrir algún tipo de alteración gástrica
que impide el aprovechamiento de los nutrientes de nuestra alimentación. Estas
sustancias de naturaleza proteica, actúan de una manera muy específica sobre
cada nutriente para que así puedan ser aprovechados a nivel celular, pero una
alteración de las enzimas digestivas no permite que nuestro organismo reciba
los nutrientes necesarios.
A pesar de ser unas 3.000 enzimas las que intervienen en la digestión, éstas se
dividen en tres grupos generales, proteolíticas, lipasas y amilasas. El
problema aparece cuando nuestro organismo no produce una adecuada cantidad de
algún tipo de enzima y da absolutamente igual lo que ingiramos, podemos pensar
que lo que comemos es lo adecuado, pero el hecho de no poder aprovechar los
nutrientes hace que tengamos una carencia o déficit nutricional.
La función de las enzimas digestivas es apurar las reacciones químicas,
experimentan reacciones de desembalaje, debido a la acción de diversas enzimas.
Son específicas para cada tipo de nutriente por lo que sin ellas la digestión
no ocurriría
a)
Tipos de enzimas digestivas
Existen alrededor de 20 tipos de enzimas clasificadas en 3 grupos
principales:
1.
Lipasas
Las lipasas son
enzimas específicas originadas en el páncreas que
poseen la función de disociar los enlaces covalentes entre lípidos complejos
llevándolos al estado de gliceroles y ácidos grasos asimilables por el organismo. Existen 3 tipos de lipasa: bucal,
pancreática e intestinal.
2.
Péptidasas o Proteasas
3.
Amilasas o Ptialinas
Las denominadas amilasas son aquellas enzimas con función de romper los enlaces glucosídicos
entre monosacáridos dejándolos de forma individual para ser asimilados. Hay tres tipos de
amilasas dependiendo de su lugar de origen, estas son la amilasa salival,
amilasa pancreática y amilasa intestinal (del duodeno).
Algunos tipos de enzimas digestivas también son secretados como
precursores metabólicos.
b) Tipos de enzimas
Ptialina: la Ptialina actúa sobre
los almidones y proporciona mono y disacáridos, se producen en la boca
(glándulas salivales) y son conducidas para que actúe por el medio
moderadamente alcalino.
Amilasa: las
amilasas actúan sobre los almidones y los azucares, proporciona glucosa, se
produce en él estomago y el páncreas y las condiciones para que actúe es
moderadamente ácido.
Pepsina: actúa
sobre las proteínas, proporciona péptidos y aminoácidos, se produce en el
estomago y las condiciones para que actúe es muy ácido
Lipasa: actúa
sobre las grasas, proporciona ácidos grasos y glicerina, se produce en el
páncreas y en el intestino y las condiciones para que actúe en un medio
alcalino y previa acción de las sales biliares.
Enzimas proteolíticas
Las enzimas proteolíticas le ayudan a digerir las
proteínas contenidas en los alimentos. Aunque su cuerpo produce esas enzimas en
el páncreas, ciertos alimentos también contienen enzimas proteolíticas.
La papaya y la piña son dos de las fuentes de plantas más ricas, como se
atestigua por su uso tradicional como "ablandadores" naturales para
la carne. La papaína y la bromelina son los nombres respectivos para las
enzimas proteolíticas que se encuentran en estas frutas. Las enzimas que
produce su cuerpo se llaman tripsina y quimotripsina.
En la BOCA, gracias a las Glándulas Salivales se
forma la saliva, en la cual se encuentra una enzima llamada AMILASA SALIVAL o
PTIALINA, que actúa sobre el almidón.
En
el ESTÓMAGO, donde se produce la Digestión Estomacal, se encuentran varias Enzimas.
Las ENZIMAS presentes en el Jugo Gástrico son:
a) La RENINA o FERMENTO LAB que actúa coagulando la Caseína (Proteína de
la leche) para su posterior transformación.
b) La PEPSINA, encargada de descomponer las cadenas que constituyen las
moléculas de Proteínas, fragmentándolas en moléculas más simples llamadas
Polipéptidos.
En
el DUODEN0 las ENZIMAS que se encuentran en el Jugo Intestinal son:
a)
AMILASA que actúa sobre el Almidón
b) SACARASA que actúa sobre la Sacarosa o azúcar común.
c) MALTASA que actúa sobre la Maltosa.
d) LACTASA que actúa sobre la Lactosa o Azúcar de leche transformándola
en sencillas moléculas de Monosacáridos.
En
el YEYUNO-ILEON se produce la DIGESTIÓN INTESTINAL que consiste en transformar
el Quimo en una sustancia líquida llamada QUILO, por acción del Jugo
Intestinal. Bilis y Juego Pancreático. Las gotitas de grasa que se habían
originado en el Hígado por acción de la Bilis, son descompuestas por acción de
una Enzima, la ESTEAPSINA o LIPASA PANCREÁTICA que las transforma en ÁCIDOS
GRASOS y GLICERINA. La transformación de Proteínas que se había iniciado en el
Estómago continúa por acción de 2 Enzimas: la EREPSINA del Jugo Intestinal y la
TRIPSINA contenida en el Jugo Pancreático, las que descomponen a los
Polipéptidos en moléculas sencillas de Aminoácidos, que luego mediante el
proceso de ABSORCIÓN, las sustancias digeridas pasan desde el intestino delgado
al aparato circulatorio por ósmosis a través de sus Microvellosidades
intestinales ubicadas en el Yeyuno-Íleon y ASIMILACIÓN que es el pasaje por
ósmosis de las sustancias alimenticias desde los capilares sanguíneos hacia las
células de los tejidos del cuerpo.
1)
¿Dónde
se desintegran los CARBOHIDRATOS – PROTEÍNAS – LEGUMBRES – AZUCARES –
FRUTAS-
VERDURAS en mi aparato Digestivo?
El aparato digestivo está formado
por el tracto digestivo, una serie de órganos huecos que forman un largo y
tortuoso tubo que va de la boca al ano, y otros órganos que ayudan al cuerpo a
transformar y absorber los alimentos.
Los órganos que forman el tracto
digestivo son la boca, el esófago, el estómago, el intestino delgado, el
intestino grueso (también llamado colon), el recto y el ano. El interior de
estos órganos huecos está revestido por una membrana llamada mucosa. La mucosa
de la boca, el estómago y el intestino delgado contiene glándulas diminutas que
producen jugos que contribuyen a la digestión de los alimentos. El tracto
digestivo también contiene una capa muscular suave que ayuda a transformar los
alimentos y transportarlos a lo largo del tubo.
Otros dos órganos digestivos “macizos”,
el
hígado y el páncreas, producen jugos que llegan al intestino a través de
pequeños tubos llamados conductos.
La
vesícula biliar almacena los jugos digestivos del hígado hasta que son
necesarios en el intestino. Algunos componentes de los
sistemas nervioso y
circulatorio
también juegan un papel importante en el aparato digestivo.
a)
¿Por qué es
importante la digestión?
Cuando comemos alimentos como pan, carne y vegetales, éstos no están en una
forma que el cuerpo pueda utilizar para nutrirse. Los alimentos y bebidas que
consumimos deben transformarse en moléculas más pequeñas de nutrientes antes de
ser absorbidos hacia la sangre y transportados a las células de todo el cuerpo.
La digestión es el proceso mediante el cual los alimentos y las bebidas se
descomponen en sus partes más pequeñas para que el cuerpo pueda usarlos como
fuente de energía, y para formar y alimentar las células.
b) ¿Cómo se digieren los alimentos?
La digestión comprende la mezcla de los alimentos, su paso a través del
tracto digestivo y la descomposición química de las moléculas grandes en
moléculas más pequeñas. Comienza en la boca, cuando masticamos y comemos, y
termina en el intestino delgado.
1).
Paso de los alimentos a través del aparato digestivo
Los órganos grandes y huecos del
tracto digestivo poseen una capa muscular que permite que sus paredes se
muevan. El movimiento de estas paredes puede impulsar los alimentos y los
líquidos, y mezclar el contenido dentro de cada órgano. Los alimentos pasan de
un órgano a otro mediante un movimiento muscular que se llama peristaltismo. La
acción del peristaltismo se parece a la de una ola del mar moviéndose por el
músculo. El músculo del órgano se contrae estrechándose y después mueve
lentamente la porción contraída hacia la parte inferior del órgano. Estas ondas
alternadas de contracciones y relajaciones empujan los alimentos y los líquidos
a través de cada órgano.
El primer movimiento muscular importante ocurre cuando ingerimos alimentos o
líquidos. Aunque el ingerir es parte de un proceso voluntario, en cuanto
empieza se vuelve involuntaria y pasa a estar bajo el control de los nervios.
Los alimentos que acabamos de ingerir pasan al siguiente órgano que es el
esófago, que conecta la garganta con el estómago. En la unión del esófago y el
estómago hay una válvula en forma de anillo llamada válvula pilórica que cierra
el paso entre los dos órganos. Sin embargo, a medida que los alimentos se
acercan al anillo cerrado, los músculos que lo rodean se relajan y permiten el
paso al estómago.
El estómago debe realizar tres tareas mecánicas. Primero, debe almacenar los
alimentos y los líquidos ingeridos. Para ello, el músculo de la parte superior
del estómago debe relajarse y aceptar volúmenes grandes de material ingerido.
La segunda tarea es mezclar los alimentos, los líquidos y el jugo digestivo
producido por el estómago. La acción muscular de la parte inferior del estómago
se encarga de esto. La tercera tarea del estómago es vaciar su contenido
lentamente en el intestino delgado.
Varios factores afectan el proceso de vaciar el estómago, como el tipo de
los alimentos y el grado de actividad muscular del estómago y del intestino
delgado. Los carbohidratos, por ejemplo, son los que pasan la menor cantidad de
tiempo en el estómago, mientras que las proteínas permanecen más tiempo, y las
grasas son las que pasan la mayor cantidad de tiempo. A medida que los
alimentos se digieren en el intestino delgado y se disuelven en los jugos del
páncreas, el hígado y el intestino, el contenido intestinal se va mezclando y avanzando
para facilitar la digestión posterior.
Finalmente, todos los nutrientes digeridos se absorben a través de las
paredes intestinales y se transportan a todo el cuerpo. Los productos de
desecho de este proceso comprenden partes no digeridas de los alimentos,
conocidas como fibra, y células viejas que se han desprendido de la mucosa.
Estos materiales son impulsados hacia el colon, donde permanecen hasta que se
expulsa la materia fecal durante la deposición.
2). La producción de los jugos digestivos
Las glándulas digestivas que actúan primero son las glándulas salivares de
la boca. La saliva que producen las glándulas contiene una enzima que comienza
a digerir el almidón de los alimentos y lo transforma en moléculas más
pequeñas. Una enzima es una sustancia que acelera las reacciones químicas en el
cuerpo.
El siguiente grupo de glándulas digestivas está en la membrana que tapiza el
estómago. Éstas producen ácido y una enzima que digiere las proteínas. Una
gruesa capa de moco tapiza la mucosa y evita que la acción acídica del jugo
digestivo disuelva el tejido del estómago. En la mayoría de las personas, la
mucosa estomacal puede resistir el jugo, a diferencia de los alimentos y de
otros tejidos del cuerpo.
Después de que el estómago vierte los alimentos y su jugo en el intestino
delgado, los jugos de otros dos órganos se mezclan con los alimentos para
continuar el proceso. Uno de esos órganos es el páncreas, cuyo jugo contiene un
gran número de enzimas que descomponen los carbohidratos, las grasas y las proteínas
de los alimentos. Otras enzimas que participan activamente en el proceso
provienen de glándulas en la pared intestinal.
El segundo órgano, el hígado, produce la bilis, otro jugo digestivo. La
bilis se almacena en la vesícula biliar entre las comidas. Cuando comemos, la
bilis sale de la vesícula por las vías biliares al intestino y se mezcla con
las grasas de los alimentos. Los ácidos biliares disuelven las grasas en el
contenido acuoso del intestino, casi del mismo modo que los detergentes
disuelven la grasa de una sartén. Después de que las grasas se disuelven, las
enzimas del páncreas y de la mucosa intestinal las digieren.
3). Absorción y transporte de los nutrientes
La mayoría de las moléculas digeridas de los alimentos, y el agua y los
minerales provenientes de la dieta se absorben a través del intestino delgado.
La mucosa del intestino delgado contiene muchos pliegues cubiertos de
proyecciones diminutas llamadas vellosidades. Éstas sucesivamente están
cubiertas de proyecciones microscópicas llamadas microvellosidades. Estas
estructuras crean una superficie amplia a través de la cual se pueden absorber
los nutrientes. Hay células especializadas que permiten que los materiales
absorbidos atraviesen la mucosa y pasen a la sangre, que los distribuye a otras
partes del cuerpo para almacenarlos o para que pasen por otras modificaciones
químicas. Esta parte del proceso varía según los diferentes tipos de
nutrientes.
Carbohidratos. La
Dietary Guidelines for Americans 2005
(que en español significa pautas dietarías de 2005 para los estadounidenses)
recomienda que entre el 45 y 65 por ciento de las calorías diarias provengan de
carbohidratos. Algunos de los alimentos ricos en carbohidratos son el pan, las
papas, los frijoles o guisantes secos, el arroz, la pasta, las frutas y los
vegetales. Muchos de estos alimentos contienen al mismo tiempo fécula y fibra.
Los carbohidratos digeribles (fécula y azúcar) se descomponen en moléculas
más sencillas por la acción de las enzimas de la saliva, del jugo pancreático y
de la mucosa intestinal. La fécula se digiere en dos etapas: primero, una
enzima de la saliva y del jugo pancreático lo descompone en moléculas de
maltosa; luego una enzima de la mucosa del intestino delgado divide la maltosa
en moléculas de glucosa que pueden absorberse en la sangre. La glucosa va por
el torrente sanguíneo al hígado, en donde se almacena o se utiliza como fuente
de energía para las funciones del cuerpo.
Los azúcares se digieren en un solo paso. Una enzima de la mucosa del
intestino delgado digiere la sacarosa, también llamada azúcar común, y la
convierte en glucosa y fructosa, cada una de las cuales puede absorberse en el
intestino y pasar a la sangre. La leche contiene lactosa, otro tipo de azúcar
que se transforma en moléculas fáciles de absorber mediante la acción de otra
enzima que se encuentra en la mucosa intestinal.
La fibra no se puede digerir y pasa por el tracto digestivo sin ser
transformada por las enzimas. Muchos alimentos contienen fibra soluble e
insoluble. La fibra soluble se disuelve fácilmente en agua y adquiere una
textura blanda, como un gel, en el intestino. La fibra insoluble, por el
contrario, pasa por el intestino casi sin modificación.
Proteína. Los alimentos como carne, huevos y frijoles están formados por
moléculas enormes de proteínas que deben ser digeridas por enzimas antes de que
se puedan utilizar para producir y reparar los tejidos del cuerpo. Una enzima
del jugo gástrico comienza la digestión de las proteínas que comemos. El
proceso termina en el intestino delgado. Allí, varias enzimas del jugo
pancreático y de la mucosa intestinal descomponen las enormes moléculas en unas
mucho más pequeñas, llamadas aminoácidos. Éstos pueden absorberse en el
intestino delgado y pasar a la sangre, que los lleva a todas partes del cuerpo
para producir las paredes celulares y otros componentes de las células.
Grasa. Las moléculas de grasa son una importante fuente de
energía para el cuerpo. El primer paso en la digestión de una grasa como la
mantequilla es disolverla en el contenido acuoso del intestino. Los ácidos
biliares producidos por el hígado disuelven la grasa en gotitas muy pequeñas y
permiten que las enzimas pancreáticas e intestinales descompongan sus grandes
moléculas en moléculas más pequeñas. Algunas de éstas son los ácidos grasos y
el colesterol. Los ácidos biliares se unen a los ácidos grasos y al colesterol
y los ayudan a pasar al interior de las células de la mucosa. En estas células,
las moléculas pequeñas vuelven a formar moléculas grandes, la mayoría de las cuales
pasan a los vasos linfáticos cercanos al intestino. Estos vasos llevan las
grasas modificadas a las venas del tórax y la sangre las transporta hacia los
lugares de depósito en distintas partes del cuerpo.
Vitaminas. Otra parte fundamental de los alimentos son las
vitaminas, que se absorben en el intestino delgado. Estas sustancias químicas
se agrupan en dos clases, según el líquido en el que se disuelven: vitaminas
hidrosolubles (todas las vitaminas de complejo B y la vitamina C) y vitaminas
liposolubles (las vitaminas A, D E y K). Las vitaminas liposolubles se
almacenan en el hígado y en el tejido adiposo del cuerpo, mientras que las
vitaminas hidrosolubles no se almacenan fácilmente y su exceso se elimina en la
orina.
Agua y sal. La mayoría del material que se absorbe a través
del intestino delgado es agua, en la que hay sal disuelta. El agua y la sal
vienen de los alimentos y líquidos que consumimos y de los jugos secretados por
las glándulas digestivas.
c) ¿Cómo se controla el proceso digestivo?
1). Reguladores hormonales
Las principales hormonas que controlan las funciones del aparato digestivo
se producen y se liberan a través de las células de la mucosa del estómago y
del intestino delgado. Estas hormonas se liberan en la sangre del tracto
digestivo, regresan al corazón y por las arterias, y de nuevo hacia el aparato
digestivo, en donde estimulan la producción de los jugos digestivos y provocan
el movimiento de los órganos.
Las principales hormonas que controlan la digestión son la gastrina, la
secretina y la colecistocinina.
·
La gastrina hace que el
estómago produzca un ácido que disuelve y digiere algunos alimentos. Es
necesaria también para el crecimiento celular normal de la mucosa del estómago,
el intestino delgado y el colon.
·
La secretina hace que el
páncreas secrete un jugo digestivo rico en bicarbonato. El bicarbonato ayuda a
neutralizar el contenido ácido del estómago cuando entran en el intestino
delgado. Además estimula al estómago para que produzca pepsina, una enzima que
digiere las proteínas, y al hígado para que produzca bilis.
·
La colecistocinina (“CCK” en
inglés) hace que el páncreas produzca las enzimas del jugo pancreático, y hace
que la vesícula biliar se vacíe. También fomenta el crecimiento celular normal
del páncreas.
2). Otras hormonas del aparato
digestivo regulan el apetito:
·
La grelina se produce en el
estómago y el intestino delgado y estimula el apetito cuando no hay alimentos
en el aparato digestivo.
·
El péptido YY se produce en el
tracto digestivo en respuesta al alimento e inhibe el apetito.
Ambas hormonas actúan sobre el cerebro para regular el consumo de alimentos
para obtener energía.
3). Reguladores nerviosos
Dos clases de nervios controlan la acción del aparato digestivo.
Los nervios extrínsecos (de afuera) llegan a los órganos digestivos desde el
cerebro o desde la médula espinal y provocan la liberación de dos sustancias
químicas: la acetilcolina y la adrenalina. La acetilcolina hace que los
músculos de los órganos digestivos se contraigan con más fuerza y empujen mejor
los alimentos y líquidos a través del tracto digestivo. También hace que el
estómago y el páncreas produzcan más jugo digestivo. La adrenalina tiene el
efecto opuesto, relajando el músculo del estómago y de los intestinos y
disminuyendo el flujo de sangre a estos órganos, retardando o deteniendo la
digestión.
Los nervios intrínsecos (de adentro) forman una red muy densa incrustada en
las paredes del esófago, el estómago, el intestino delgado y el colon. La
acción de estos nervios se desencadena cuando las paredes de los órganos huecos
se estiran con la presencia de los alimentos. Liberan muchas sustancias
diferentes que aceleran o retrasan el movimiento de los alimentos y la
producción de jugos en los órganos digestivos.
Juntos, los nervios,
las hormonas, la sangre y los órganos del aparato
digestivo llevan a cabo las tareas complejas de digerir y absorber
nutrientes de los alimentos y los líquidos que se consumen todos los días.
2)
La fermentación, La
putrefacción y sus consecuencias:
Muchos fisiólogos mantienen que la fermentación y la putrefacción son un
fenómeno normal, constante y además necesario para la digestión y la nutrición.
Es una aberración aceptar simples observaciones comunes como algo normal.
Hoy sabemos que las bacterias de
la putrefacción reducen las proteínas a aminoácidos y los destruye, generando
como producto final aminoácidos y los destruye, generando como producto final
los siguientes venenos: indol, escatol, fenol, ácidos, dióxidos de carbonos,
hidrógeno, sulfito de hidrógeno, amoníaco, alcohol etc.
Todos estos venenos perturban y destruyen la flora intestinal dejando el
intestino permeable, permitiendo el paso de estos venenos al flujo
sanguíneo.
Pregunto ¿Y la sangre por donde pasa?
Por todos lo órganos y demás partes de nuestro organismo (huesos,
articulaciones, músculos, piel, aparato genital, glándulas, cerebro…) De ahí
todas una sintomatología cuyo origen es, en la mayoría de los casos, un misterio
que la medicina convencional no puede resolver.
Sea como sea debido a la acumulación de gases en el abdomen, el mal
aliento producido por la fermentación y la putrefacción gastrointestinal, el
olor fétido y desagradable de las haces y gases que se expelen, son tan
indeseables como veneno que los originan.
La corriente sanguínea debería recibir agua, aminoácidos, ácidos grasos,
glicerol, monosacáridos, sales minerales y vitaminas, y en ningún caso alcohol,
ácidos y amoníacos.
Debemos tener claro que es posible conservar el aliento puro, no fabricar
gases y fabricar haces inodoras. Podemos
quitar al cuerpo la carga de tener que oxidar y eliminar toxinas.
La digestión de los alimentos por enzimas los hace aprovechables por el
cuerpo humano, mientras que su descomposición por determinadas bacterias los
hace inútiles e inservibles para las necesidades del organismo. El primer proceso proporciona elementos nutritivos
como producto final, y el segundo proporciona veneno.
En definitiva para nutrirnos, los alimentos ingeridos deben digerirse y
no pudrirse.
Debemos preguntarnos cuáles son las causas de la fermentación y de la
putrefacción en el tubo digestivo.
Pueden ser la sobrealimentación, erróneas combinaciones de alimentos,
utilizar condimentos, como el limón,
vinagre, comer bajo condiciones emocionales y físicas que retardan o suspenden
la digestión (fatiga, trabajo excesivo, preocupaciones, temor, ansiedad,
dolores etc.)
Millones de euros se gastan anualmente en drogas que sólo consiguen un
alivio temporal a esas molestias.
Sustancias químicas para neutralizar la acidez, reabsorber los gases o
aliviar dolores son utilizadas masivamente por la mayoría de la gente. Otras sustancias como la pepsina, se utilizan
en desmedidas cantidades como ayuda para facilitar la digestión.
Todos estos fenómenos son extremadamente anormales. La tranquilidad y el
bienestar, y no los dolores y las molestias, son los signos de salud. Una digestión normal no va acompañada de
ninguna señal o síntoma de enfermedad.
3) ¿Por qué no deben mezclarse todos los
alimentos entre sí?
Los innumerables males gástricos o indigestión, desde
los más sencillos hasta los más complejos como los problemas de peso y las
afecciones cardiacas están involucrados con nuestro menú diario.
Indigestión: Mala Combinación de Alimentos
Es de gran
importancia poner atención en una adecuada combinación de alimentos a la hora
de comer. Se ha comprobado que los alimentos combinados correctamente favorecen
en todo sentido la digestión, la asimilación y el proceso de eliminación,
incluso combinar bien los alimentos ayuda a combatir enfermedades, a asimilar
bien todos los nutrientes de cada alimento, a equilibrar todo el organismo y
hasta a mantener el peso adecuado y perder el peso no necesario.
El ser humano debe tener una alimentación sencilla,
los desordenes alimenticios es producto de una mala combinación de los
alimentos de nuestra dieta en la cual solemos incurrir.
La llamada
indigestión se traduce en la fermentación de los vegetales y/o la putrefacción
de los comestibles de origen animal. Los ácidos de las fermentaciones agrian y
alteran la sangre y le restan minerales y calcio.
Sucede que
cada alimento genera enzimas específicas para su eventual asimilación, y al
realizar mezclas inconvenientes, producimos una reacción caótica de los
mecanismos enzimáticos. Si se tiene menos de 30 años, probablemente no se hayan
padecido las consecuencias de estos males, pero pasada esta brecha las cosas
cambian y mucho.
Las
hortalizas tienen la propiedad de combinar bien con la mayoría de los
nutrientes y no causan indigestión. Incluirlas en el menú diario es una forma
de evitar dedicar demasiado tiempo a pensar en incompatibilidades.
Sus
vitaminas, sales minerales y agua favorecen a la absorción de las proteínas y
almidones. Sin embargo, es preferible no mezclar las hortalizas, como las
alverjas o los frijoles, que poseen almidones y proteínas con otros alimentos
de este grupo.
Se puede
pueden consumir, por ejemplo, con grasas, que no impiden el efecto de las
enzimas. Las grasas por su parte inhiben la secreción gástrica, pero cuando se
consumen con verduras, este efecto parece neutralizarse y la digestión de las
proteínas se produce con normalidad, aunque la deglución es más lenta.
Esta es una
combinación muy frecuente en la dieta mediterránea. Las frutas pueden mezclarse
entre si, aunque expertos recomiendan no juntar jamás las mas dulces como el
plátano con las acidas como la naranja.
¿Qué comer?
Es mejor
consumir antes los alimentos de rápida digestión. Las hortalizas y las carnes
magras se pueden digerir así sin que se vean perjudicados por los alimentos de
digestión lenta, como el tocino, huevos, quesos grasos, aceites y mantequillas.
Una
alimentación sencilla se digiere mejor. El aparato digestivo reconoce los
alimentos cuando no están demasiado mezclados entre sí, así las sustancias que
actúan en la digestión son diferentes para las frutas, verduras, lácteos y
granos.
Si estas
sustancias llamadas enzimas no actúan bien, el alimento puede no ser asimilado
eficazmente por las células, entonces surge la fermentación y putrefacción de
los nutrientes con la posterior intoxicación del organismo, dando lugar a la
aparición de múltiples enfermedades.
Para evitar
estos problemas, ingiera una comida sencilla sin mucha mezcla, por ejemplo si
mezclamos frijoles con carne o queso, papa con carne, entre otras, provocamos
una mala digestión, esto no ocurre así con alimentos de fácil digestión como
verduras, hortalizas y frutas.
La grasa inhibe
la secreción de ácido clorhídrico cuando se combina con proteínas retrasando la
digestión de las mismas, permitiendo que las bacterias inicien el proceso de
putrefacción, ejemplo tocinos grasosos, carnes fritas, bistec con grasa. Si no
puede evitar esta combinación agregue ensalada cruda para facilitar la
digestión.
La mala
combinación de alimentos genera no sólo gases, acidez y flatulencia sino que
produce una pérdida de sustancias nutritivas debido a que los alimentos se
fermentan y se pudren en el estómago generándole trabajo extra al tubo
digestivo, el cual se ve forzado a trabajar en exceso.
Momento de digerir
Una buena
digestión equivale a una buena combinación de alimentos. Digamos los jugos
gástricos del estómago necesitan segregar cierta acidez para digerir cada grupo
de alimentos. En cuanto recibe una mala combinación de alimentos a la vez, el
estómago tiene que hacer un esfuerzo tremendo por equilibrar los alimentos que
se han ingerido.
Fisiológicamente, la digestión tiene un tiempo de duración de dos a tres horas,
en estas condiciones de inadecuada digestión, se prolongará hasta más de ocho
horas para que el estómago pueda eliminar las toxinas acumuladas por la
descomposición de los alimentos.
En el transcurso de este proceso, no sólo se originan trastornos digestivos
sino que también se presentan otros síntomas como cansancio, fatiga física y
mental, dolores de cabeza, somnolencia, entre otros.